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InternacionalesCanadá, el gran laboratorio de la marihuana

junio 5, 20190

El olor a marihuana se ha convertido en algo habitual en Toronto. La legalización y la primavera permiten ver a tranquilos fumadores en los parques, donde ya no temen ser sorprendidos por la Policía. Desde hace medio año, Canadá realiza un experimento sin precedentes en el mundo industrializado: la legalización total del consumo de cannabis.

«Es un gran día para avanzar la política pública sobre drogas en todo el mundo. Deberíamos estar muy orgullosos del papel de líderes que estamos jugando», declaró el 17 de octubre de 2018, el día de la legalización, Mark Zekulin, el presidente y consejero delegado de Canopy Growth, una de las mayores compañías de marihuana del mundo. Desde que pronunció estas palabras, las principales ciudades canadienses han visto aparecer en sus calles tiendas que venden legalmente marihuana.

Las estadísticas más recientes indican que 5,3 millones de personas, un 18 % de los canadienses mayores de 15 años, ha consumido marihuana en los últimos tres meses. Antes de la legalización, el porcentaje era del 14 %. Otro dato: el 40 % de los consumidores siguen recurriendo al mercado negro.

Y en los próximos meses, el Gobierno canadiense tiene previsto legalizar la venta de productos comestibles y bebidas inyectadas con tetrahidrocannabinol (THC, el componente psicoactivo del cannabis) y cannabidiol (CBD que no es psicoactivo y tiene propiedades médicas para el tratamiento de enfermedades como la epilepsia), lo que ampliará enormemente el número de potenciales usuarios.

«Es un buen negocio», asegura a Efe Heather Conlon, la propietaria de Nova Cannabis, una de las cuatro tiendas de marihuana que operan en la zona más céntrica de Toronto, quien se vio sorprendida por las colas de clientes que aguardaban su turno durante los primeros días de apertura.

En Ontario, la edad mínima de consumo es de 19 años, como la del alcohol. Las tiendas que venden marihuana sólo pueden adquirir sus productos de cannabis a la Junta de Control de Alcohol de Ontario (LCBO por sus siglas en inglés), una empresa pública. A su vez, la LCBO compra a los productores autorizados por el Ministerio de Sanidad de Canadá para cultivar y procesar marihuana, como Canopy Growth.

Además, en todas las provincias excepto Quebec, la ley permite a cualquier persona en edad legal de consumir cannabis cultivar hasta cuatro plantas de marihuana para su consumo personal.

Jennifer Lee, está a cargo de la unidad de Minoristas y Analíticas de Consumo de la firma Deloitte y es una de las principales expertas del país en el sector de la marihuana. Antes de la legalización, Lee elaboró un informe sobre el nuevo sector con el evocador título de «Una sociedad en transición, una industria lista para florecer», en el que señala que el mercado legal canadiense está valorado en 5.400 millones de dólares y tiene una gran proyección de crecimiento.

«A pesar de todos los problemas, el modelo canadiense puede ser replicado en otras partes del mundo. Muchos de los socios del G7 están atentos a lo que está pasando porque el cannabis no se limita a las tiendas sino que afecta bancos, la industria farmacéutica, el sector inmobiliario y el de salud y bienestar», explica a Efe.

Tiendas modernas como Nova Cannabis están atrayendo a muchas personas que por primera vez consumen marihuana. «Son de todas las edades, por supuesto de la edad legal, hasta gente de 70 ú 80 años que quieren pastillas de CBD o aceites. Algunos, obviamente, han estado comprando en el mercado negro desde hace mucho tiempo y están contentos de tener una tienda legal a la que pueden venir y sentirse seguro. O gente que prueba por primera vez, ahora que es legal, y están aprovechando la oportunidad», relata Conlon.

Ahora, el próximo reto del experimento canadiense es la legalización de comestibles y bebidas. «Los comestibles tendrán un enorme impacto. Con tiempo, será uno de las categorías más importantes del mercado porque va a haber una variedad de productos atractivos para una mayor cantidad de consumidores, al no tener que fumar o utilizar los concentrados. Es más discreto y es más accesible en formato», vaticina Lee.

«Nunca tuvimos una mejor posición de liderazgo en nada desde Graham Bell. Ahora la cuestión es si podemos aprovecharlo. ¿Podemos llegar a todas las esquinas? Tenemos más pacientes de marihuana medicinal que el resto del mundo. Eso debería significar que podemos hacer mejor ciencia con mayores grupos de estudio y encontrar todas las respuestas»,  observa Bruce Linton, fundador de Canopy Growth.

Para Lee y para Linton, el futuro del sector canadiense de la marihuana va mucho más allá de lo que pasa en el país. Sus ojos están puestos en todo el mundo.

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