Cannabis, Cultivo, Cultura, Historia

¿Como identificar la genética de tus plantas de marihuana?

Hasta hace poco, los consumidores de marihuana no sabían diferenciar una especie de otra. Pero ahora, y gracias a la avanzada investigación en relación a la cannabis, podemos conocer la diferencia entre sativa e índica para elegir el tipo de cultivo y detectar las necesidades, para así obtener los efectos deseados.

El mundo cannábico podría parecer de lo mas sencillo, y para ser un experto de la marihuana es primordial tener una serie de conocimientos básicos. A pesar de ello, son muchos los consumidores que hoy, se les escapan los conceptos de índica y sativa y no saben identificar las diferencias entre ellos.

Origen

Lo primero que debemos saber es de donde proviene cada planta. Generalmente la mayoría de las variedades índicas, vienen de Asia Central, así como Afganistán, Pakistán, Tíbet o Nepal. Lo contrario, de la marihuana sativa que proviene de las zonas ecuatoriales, por ejemplo, Tailandia, Jamaica, México o el sur de la India.

Teniendo en cuenta que es difícil encontrar semillas vírgenes índicas y sativas, ya que en su mayoría hoy día existen solo variedades híbridas de las dos subespecies, cuyas cepas se han mezclado a lo largo de los años.

Otra subespecie que es interesante conocer es la Ruderalis, distinta a las otras. Este tipo de marihuana es poco común y es la madre de las autoflorientes. Originaria de la región septentorial como Siberia, es una planta de tamaño reducido, con un periodo vital de 2 y 3 meses y sobresale por su resistencia a las inclemencias del tiempo.

Cuando cultivamos plantas con diferente genética, no podemos tratarlas de igual manera, debido a que sus características de cultivo, varían unas de otras.

Lo mismo sucede con las necesidades nutricionales y el ambiente donde se desarrollen ya que no son iguales. Por ello es indispensable reconocer el origen de las variedades.

Es de suma importancia prestar atención a todos los detalles, que nos van a mostrar que tipo de planta tenemos. Podría predominar una sativa, que requiere de mucha luz y tolera alta humedad, o podría ser una índica que soporta bajas temperaturas y muy poca humedad.

También destacan entre ellas, los híbridos equilibrados, donde los rasgos están mezclados y menos definidos.

¿Cómo identificar la flor?

Las plantas índicas son pequeñas y desarrollan una altura menor, por lo que son ideales para el cultivo en interior, son plantas más ramificadas y de tallos gruesos, compactas y robustas, con cogollos densos, pesados y aromáticos. Se caracterizan por sus foliolos anchos y cortos.

Las plantas sativas tienden a desarrollar una altura elevada, y algunas variedades alcanzan los tres metros. Por ello, son ideales para cultivar al exterior, en tierra o en maceta. Los cogollos son grandes, ya que se reparten por las ramas en lugar de agruparse alrededor de los nodos. Pesan menos y su olor no es tan intenso, se caracterizan por tener hojas con foliolos finos y largos.

¿Cómo identificar la floración?

En las plantas índicas, los cogollos tienen la capacidad de engordar mucho y por lo regular están separados. Conforme va avanzando la floración los cogollos son más pesados, por lo que es preciso tutorar. Produce mucha resina.

En cambio, en las plantas sativas, tienen la capacidad de llenar toda la planta de flores, provocando que sus cogollos sean mas alargados, aireados y llenos de pistilos.

 

Floración y cosecha

Las plantas índicas son más impacientes, y suelen florecer entre los 45 y 60 días, traducido en un período de entre 6 y 9 semanas. El período de floración es determinante para las índicas, ya que es el momento en donde la planta puede ganar entre el 50% y 100% de su altura.

A diferencia de las sativas que toman más tiempo y tardan en dar sus primeros cogollos. El período de floración es más largo y podría necesitar de 60 a 90 días para dar fruto. Al exterior, este procedimiento podría extenderse hasta 3 meses y posiblemente en el mes de noviembre puedas empezar a cosechar.

A pesar que tarda mas tiempo en florecer, suele darse prisa en el crecimiento vegetativo, previo a la etapa de floración. Esto debido a que en las zonas tropicales los días son más cortos, y cuentan con 12 horas de luz durante todo el año.

Dependiendo de las circunstancias del clima, esta subespecie se ha tenido que adaptar para crecer y florecer al mismo tiempo, en lugar de contar con etapas de vegetación y floración distintas, como sucede con las índicas.

Para que esto suceda requiere un ciclo de interior 12/12 (doce de luz por 12 de obscuridad) las sativas crecen y logran la etapa de floración al mismo tiempo, como lo harían en su hábitat natural. Este proceso ayuda a la altura de las plantas, lo normal es que alcancen su altura vegetativa durante la floración hasta un 300%.

El resultado final que proporcionan las plantas índicas es una cosecha mas generosa. Pero no es una regla exacta, depende de la hibridación de cada tipo y variedad de cultivo que decidamos.

Por regla general es mejor cultivar una índica al interior, debido a que es mas pequeña, proporcionando mayor espacio. Si optas por un cultivo al exterior es preferible una sativa, ya que el clima y el sol ayudará para obtener una producción final de excelente calidad.

Teniendo en cuenta estas diferencias vamos a poder identificar más nuestros cultivos. Sabiendo que las plantas sativas requieren más luz y nutrientes que las índicas. Por otro lado, estas últimas suelen tener períodos de cultivo más cortos.

Fuente: revistaTHC, lamota

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