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Medicinal¿Cómo interactúa el CBD con nuestro cuerpo para producir sus efectos terapéuticos?

marzo 10, 20200

Al igual que otros compuestos químicos, el CBD afecta a nuestros cuerpos al unirse a los receptores que se encuentran en la superficie de las células, proteínas ancladas a la membrana celular que actúan como transductores de señales a través de esta, iniciando así ciertas respuestas fisiológicas. En un símil, estos receptores actúan como «cerraduras de acceso» a las células; y cuando se activan mediante compuestos que encajan en esas cerraduras, le dicen a la célula qué hacer o no hacer.

Así, estos receptores celulares modulan la liberación de los neurotransmisores y hormonas que regulan distintos procesos biológicos de nuestros sistemas corporales. Los hay de muchos tipos y suelen nombrarse por acrónimos de combinaciones de letras.

En el caso del sistema endocannabinoide humano, los más importantes son el receptor cannabinoide tipo 1 (normalmente abreviado como CB1) que residen en el sistema nervioso central (cerebro y nervios de la médula espinal); y el tipo 2 (CB2), que se concentra en el sistema nervioso periférico, que consiste en los nervios ubicados en el resto del cuerpo (permitiendo que el cerebro se comunique con estas áreas), así como el sistemas digestivo e inmunológico.

A diferencia del THC, que interactúa más ampliamente con estos dos receptores del sistema endocannabinoide, el CBD tiene poca afinidad de unión por ellos. En cambio, parece modular varios receptores no cannabinoides, como los receptores de serotonina, que se sabe que influyen en cosas como el dolor, el estado de ánimo y el sueño. Incluso también actúa a través de varias vías independientes del receptor.

Así el cannabidiol puede considerarse un fármaco pleiotrópico, porque produce muchos efectos a través de múltiples vías moleculares. De hecho la literatura científica ha identificado más de 65. Hoy nos centraremos en las 5 formas más estudiadas por las que el CBD produce sus efectos:

5-HT1A: Receptores de serotonina

Se sabe que a altas concentraciones, el CBD se une directamente al receptor 5- HT1A que es activado por la serotonina, un neurotransmisor muy relacionado con el control de las emociones y el estado de ánimo, aunque cumple también otro tipo de funciones. Estos receptores se encuentran tanto en el sistema nervioso central como en el periférico, y activan varias cascadas de mensajes químicos intracelulares para producir una respuesta excitadora o inhibitoria, dependiendo del contexto químico del mensaje. Así este receptor está implicado en una amplia variedad de procesos biológicos y neurológicos, que incluyen ansiedad, adicción, apetito, sueño, náuseas y vómitos.

TRPV1: Receptores vanilloides

El CBD también se une a los receptores TRPV1 que median en la percepción del dolor, la inflamación y la temperatura corporal. En este caso se trata de receptores acoplados a proteínas G y los científicos también se refieren a ellos como «receptores vanilloides», llamados así por la planta de vainilla. La vainilla contiene eugenol, un aceite esencial que tiene propiedades antisépticas y analgésicas. Históricamente, la vaina de la vainilla se ha utilizado como una cura popular para los dolores de cabeza, así que el CBD se une al receptor TRPV1 influyendo en la percepción del dolor. La capsaicina, el compuesto picante de las gunidillas, también activa el receptor TRVP1. Y la anandamida, el cannabinoide endógeno, también es un agonista del TRPV1, es decir, una sustancia química que se une a un receptor y aumenta su actividad.

GPR55: Receptores huérfanos

Mientras que el cannabidiol activa directamente el receptor de serotonina y el receptor de proteína G, algunos estudios indican que el CBD también funciona como un antagonista que bloquea o desactiva otro receptor conocido como GPR55, que ha sido denominado un «receptor huérfano» porque los científicos aún no están seguros de si pertenece a una familia más grande de receptores. Entre otros procesos fisiológicos, está relacionado con la modulación de la presión arterial y la densidad ósea (la señalización hiperactiva del receptor GPR55 está asociada con la osteoporosis). Así cuando se activa, también produce la proliferación de células cancerígenas, según un estudio de 2010 realizado por investigadores de la Academia de Ciencias de China en Shanghai. Por tanto al ser un antagonista del GPR55, el CBD bloquea su señalización y puede actuar para disminuir tanto la reabsorción ósea como la proliferación de células malignas.

PPAR: Receptores nucleares

El CBD también puede activar los receptores PPAR que se encuentran en la superficie del núcleo de la célula. La activación de PPAR degrada la proteína beta-amiloide, una molécula clave cuyo exceso está vinculado al desarrollo del alzhéimer. Esta es una de las razones por las cuales el cannabidiol es un agonista del PPAR y puede ser un remedio útil para los pacientes de esta enfermedad. Los receptores PPAR también regulan los genes que participan en la captación de lípidos, la sensibilidad a la insulina y otras funciones metabólicas. Los diabéticos, en consecuencia, pueden beneficiarse mucho de los tratamientos con CBD .

El CBD como modulador alostérico

El CBD también funciona como lo que se conoce como un modulador de receptor alostérico, lo que significa que puede mejorar o inhibir la forma en que un receptor transmite una señal cambiando la forma del receptor. Científicos canadienses han identificado el CBD como un «modulador alostérico negativo» del receptor cannabinoide CB1. Así, mientras que el cannabidiol no se une al receptor CB1 directamente como lo hace el THC, el CBD interactúa alostéricamente con el CB1 y cambia su forma de una manera que debilita su capacidad para unirse con el THC, reduciendo la ansiedad y otros efectos secundarios producidos por este cannabinoide psicoactivo. Por eso los usuarios no se sienten tan «colocados» cuando usan cannabis rico en CBD, en comparación con cuando consumen cannabis rico en THC.

Fuente: cannabismagazine

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