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LegalizaciónMéxico, La SSA aplaza nuevamente el reglamento de cannabis medicinal.

julio 4, 20200

Las autoridades de salud en México se “auto-concedieron”, una nueva prórroga para emitir el reglamento de cannabis medicinal que se viene esperando desde hace ya tres años. El 30 de junio, era el límite conforme la segunda prórroga que el Poder Judicial concedió, pero el mismo 30 de junio, la dependencia federal explicó que el plazo de los 180 días hábiles para crear las reglas para el uso medicinal de cannabis, corre de nueva cuenta a partir del 10 de junio de 2020.

A pesar de que no se cumplió con la fecha establecida, según las explicaciones del comunicado de la Secretaría de Salud no hay desacato. Pero refleja una absoluta falta de sensibilidad de parte de ambos poderes hacia la gente que está tomando cannabis en todas sus formas para distintas dolencias sin seguimiento médico.

Un poco de historia y reflexión.

Fue en junio del 2017 cuando el Poder Legislativo reformó la Ley General de Salud para permitir en México el uso de cannabis para fines médicos y de investigación científica, tres años después de esa resolución, no existe aun nada claro sobre el tema.

Sin embargo, el mercado del cannabis a nivel mundial crece a ritmo apresurado y para nadie es un secreto que en cuanto se regule a nivel federal en Estados Unidos, múltiples países se irán sumando a la “ola verde” de la legalización. Sin olvidar que justo ese país fue quien promovió la idea de la prohibición y se encargó de presionar a la ONU para que se fuese aplicando en el resto del mundo (una historia que por si misma tomaría mucho más tiempo contar),  el hecho es que hoy innumerables testimonios y versiones que con la pandemia se han incrementado han puesto al cannabis una vez más en el ojo público y al momento los más beneficiados (económicamente)  son los países donde se encuentra más avanzado el tema. Es cada vez más abierta la oferta de conferencias, webinars, cursos y talleres en línea donde se ofrece información sobre los resultados terapéuticos de los derivados de la marihuana, tal como lo hacemos en Cannademia y en otras organizaciones.

La tecnología esta supliendo al propio gobierno como fuente de información.

Ya que información se encuentra disponible en internet, sobre todo proveniente de los países donde se ha ido legalizando el uso medicinal. Hace falta investigación y en ello México está perdiendo tiempo muy valioso. Israel en el uso médico lleva la batuta, pero nuestros socios en el nuevo tratado de libre comercio, Canadá y Estados Unidos están bastante activos en lo que se refiere al tema económico, médico y científico; paradojicamente México es el único de los 3 donde el cultivo de cannabis sigue siendo ilegal. Otros países que han legalizado el uso medicinal son: Alemania, Argentina, Australia, Colombia, Chile, Dinamarca, Francia, Holanda, Italia, Luxemburgo, Nueva Zelanda, Reino Unido, Sudáfrica, República Checa, Tailandia y Uruguay.

Es evidente que las personas que toman las decisiones en el Gobierno, mantienen una visión sesgada y no alcanzan a ver la situación que viven cada vez más personas que necesitan o quieren probar nuevas alternativas y terminan recurriendo al mercado negro o al “cultivo ilegal” para hacerse de su terapia.

México, con un potencial y vocación inigualable para ser productor de cannabis de uso terapéutico, pudiera aprovecharlo para impulsar la actividad económica en distintos ámbitos, ahora que tanta falta nos hace. Pero seguimos siendo espectadores de una innegable industria con un amplio crecimiento a nivel mundial.

 

Mientras tanto el auge del cannabis continua en curva ascendente.

No hay registros de cuánto se está elevando el consumo de aceite de cannabis, en busca de CBD. Pero no han de ser pocos los médicos a quienes sus pacientes les preguntan o les avisan que empezaron a probarlo para su dolor, para náuseas, para inflamación o para ansiedad e incluso depresión. Ante ello la respuesta del profesional de salud es: “pues si le está funcionando sígalo tomando”, pero sin acompañamiento médico, el paciente lo toma bajo su propio riesgo e incluso se expone a tomar “medicinas y tratamientos” que por la falta de regulación puedan ser alterados o el contenido de cannabinoides sea muy bajo o nulo. En otros países ya se ha dado esta situación y no dudamos que existe gente y organizaciones que se aprovechan de la popularidad del cannabis para obtener beneficios económicos sin preocuparles la salud o la situación económica de los consumidores o pacientes.

Se requiere investigación sobre cómo reacciona el sistema endocannabinoide de los mexicanos. Pero hacer investigación formal con cannabis no es posible en México, porque no hay reglamento.

Hay quien considera que las autoridades de salud más bien están haciendo tiempo. A nosotros nos parece que el tema no es lo suficientemente «importante» para ellos y simplemente se están “echando la bolita” ya que por un lado hay un plazo para el reglamento de la ley del 2017 y por otro lado se está gestando la ley que de estar bien construida podría dar un uso más amplio al cannabis (incluido el medicinal)  y podría regular probablemente toda la cadena de producción; ahí el problema es que la nueva ley  no tiene una fecha clara tampoco y requerirá sus propias reglas, así que el reglamento que emita la SSA (jerárquicamente por debajo de la ley) quedaría rezagado. Se entendería que prefieran esperar la nueva ley, sin embargo esto no los exime de cumplir con este reglamento.

En el mundo muchos países se adelantan a lo que pudiera ser una legalización mundial

Urge una regulación del mercado de una manera integral, sin sesgos ni prejuicios, que respete las decisiones de los individuos que pretendan consumir cannabis  y que además proteja al campo y a los productores de la “depredación empresarial” , que podría surgir al abrir un mercado con tantos ceros a la derecha; pues en un territorio como el nuestro tan extenso y en una ubicación privilegiada para el cultivo de cannabis, no faltaran aquellas “multinacionales cannábicas” que busquen hacerse del mercado mexicano y que muy seguramente utilizaran cualquier vacío legal existente para obtener permisos y beneficios. La pregunta sería: ¿vamos a seguir siendo espectadores de esta nueva evolución de los mercados, o vamos a aprovechar la oportunidad que esta frente a nosotros desde hace tanto tiempo?

Al final recordemos que el cannabis “es solo una planta”, que nos ha acompañado a lo largo de la evolución humana durante milenios y que gracias a la xenofobia, miedo e ignorancia esparcidos ha sido “ilegal” durante los últimos 100 años, en prácticamente todo el planeta.

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