Legalización

México, vuelve a ser verde

En 1940, último año de su mandato como presidente, Lázaro Cárdenas  promulgó un Reglamento Federal de Toxicomanías en el que se eliminaron diversos decretos punitivos que consideraban el consumo, posesión y venta de drogas como un delito.

El paradigma de este reglamento dejó de considerar a las personas con problemas de abuso de drogas como criminales y las pasó a la categoría de enfermos. Asimismo, esta nueva normativa hizo que el Estado monopolizara la venta de fármacos considerados drogas, por lo cual el tráfico ilícito continuó siendo perseguido por la ley.

Con la puesta en marcha del Reglamento Federal de Toxicomanías se abrieron dispensarios que estaban a cargo del Departamento de Salubridad Pública cuya meta era suministrar dosis, a manera de tratamiento, a las personas que tenían dependencia a alguna sustancia psicoactiva. El primero de estos dispensarios se ubicó en la Ciudad de México.

Como señala el historiador Benjamín Smith, especialista en historia latinoamericana y de México, los bajos precios de las drogas que se ofrecían en este tipo de clínicas pronto causaron estragos en el comercio ilegal, el cual además ponía a la venta sustancias sin garantía sobre su pureza.

Pese a que las críticas a la nueva estrategia del gobierno de Lázaro Cárdenas vinieron principalmente de la prensa y los sectores conservadores, y a que el gobierno de México responsabilizó a la escasez de narcóticos por la guerra en Europa como la causa del declive del proyecto de legalización; el verdadero motivo por el que la iniciativa se replegó, apenas cinco meses después de su puesta en marcha, fue la presión proveniente del gobierno de Estados Unidos, en particular de un personaje.

Se trató de Harry J. Anslinger, el primer comisionado del Buró Federal de Narcóticos, agencia encargada de la sanción del uso de drogas que se caracterizaba por poner en marcha políticas prohibicionistas.

Aunque México presentó su postura ante la Liga de las Naciones en 1939 y fue secundado por algunos países, la apuesta mexicana fue duramente criticada por Anslinger, quien se opuso tajantemente a la iniciativa y que debido a sus rígidas posturas prohibicionistas fue conocido como el “zar antidrogas”.

El Departamento de Estado de Estados Unidos recurrió a una interpretación de la Ley de Importación y Exportación de Estupefacientes para retener la exportación de morfina, cocaína y otros enervantes a México, pues la legislación señalaba que esto era posible cuando se considerara que el uso de estos narcóticos no tenía metas médicas o científicas.

Sin los insumos necesarios para brindar las dosis de los tratamientos, los dispensarios pronto se enfrentaron a un desabasto. Pese a que las autoridades mexicanas trataron de entablar un diálogo para llegar a un acuerdo con el gobierno estadounidense, este fue determinante en su oposición, hasta que finalmente en junio 1940 el presidente Cárdenas decretó la suspensión del Reglamento Federal de Toxicomanías.

Un mes después se cerraron los dispensarios y la prensa cubría el hecho haciendo alusión a la versión oficialista, la cual adjudicaba la escasez de narcóticos a la guerra en Europa.

Así fue como culminó este breve periodo en el que México conoció la regulación de las drogas.

 

Actualmente en México

Esta tarde, el Senado aprobó que el consumo cannabis con fines lúdicos sea legal en México, con la votación de la Ley Federal para la Regulación del Cannabis. Se dio con 82 votos a favor, 18 en contra y 7 abstenciones, con lo que se aprobó en lo general.

Ahora, la “Ley general para la regulación del cannabis” debe pasar a la Cámara de Diputados para su revisión y aprobación antes de que finalice la actual legislatura el 15 de diciembre. El partido político Morena y sus aliados cuentan con mayoría en ambas cámaras, con lo que podría facilitar su aprobación.

La ley ahora permitirá a adultos consumir cannabis con fines recreativos, aunque a la par habrá estrategias de salud para concientizar sobre posibles riesgos a la salud que conlleva el consumo de cannabis.

Ahora los consumidores de cannabis podrán portar para consumo personal hasta 28 gramos de cannabis, y en caso de portar de 28 a 200 gramos de cannabis sin una autorización expresa para ello, deberá ser remitido a una autoridad administrativa y se sancionará con multa que puede ser hasta de 250,000 pesos. Si la portación es de más de 200 gramos se persigue delito penal.

Se perseguirán los delitos de producir y transportar cannabis sin autorización de la Ley General de Salud, así como los de publicidad o propaganda para que se consuma.

Aunque con esta nueva ley el autoconsumo estará permitido legalmente, no se permitirá, el consumo en espacios públicos. El consumo siempre deberá ser en espacios cerrados, y nunca podrá haber consumo por menores de edad.

Se permitirá la siembra, cultivo, cosecha y preparación de cannabis, siempre tomando en cuenta una cantidad límite de cuatro plantas de cannabis. Si hay dos o más consumidores en una misma casa, se podrá tener hasta ocho plantas. Independientemente del número de plantas, el cannabis nunca se debe hacer frente a niñas, niños y adolescentes, así como ante cualquier persona que, no deseándolo, quede expuesta al humo.

Hay consideraciones especiales para quienes consuman al interior de sus hogares: los usuarios deberán acondicionar los espacios en donde consume para no afectar a vecinos. Para ello deberá usar dispositivos de filtración y absorción de humos, gases o vapores. Su consumo siempre será en un domicilio social registrado.

Dejando de lado el autoconsumo personal, la ley también permiso el consumo por parte de “Asociaciones“. Las asociaciones serán grupos de dos a 20 personas que podrán sembrar, cultivar, cosechar, preparar y consumir cannabis. Aquí los límites de plantas serán de cuatro por cada persona que integra la asociación y en ningún momento podrán proveer de cannabis a quienes no estén legalmente inscritos en ella.

Aunque personas y asociaciones pueden realizar autoconsumo, ahora también podrán comprar cannabis a establecimientos que tendrán que conseguir una licencia específica por el nuevo Instituto para la Regulación y Control del Cannabis. Los lugares con licencia no podrán vender más de 28 gramos por día a la misma persona y nunca deberán ofrecer productos mezclados con otras sustancias como alcohol, nicotina, tabaco, cafeína, o bebidas energizantes

Las envolturas de los productos que contengan cannabis deberán ser genéricos y nunca “Contener elementos llamativos que puedan promover una marca, un producto o consumo”

Cuando se publique, el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene hasta seis meses para tramitar las adecuaciones correspondientes y las Normas Oficiales Mexicanas que se necesitan para estandarizar los productos de cannabis o no. En esos mismos seis meses deberá quedar constituido el Instituto para la Regulación y Control del Cannabis, el cual deberá dar durante los primeros cinco años al menos el 40% de las licencias de cultivo a pueblos y comunidades indígenas, personas campesinas o ejidatarias, ejidos y comunidades agrarias en situación de marginación.

El instituto además tendrá la gigantesca tarea de ayudar en la transición del mercado irregular hacia su legalidad. Los permisos a asociaciones y licencias de comercialización de cannabis comenzarán a los 18 meses de publicarse el decreto, es decir, por más pronto que ocurra será en algún punto de 2022.

Con información de: gob

 

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