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CultivoPlante y trasplante, LA RAÍZ DEL ÉXITO

octubre 15, 20200

De todas las formas de cultivo, la tradicional en macetas es una gran opción para introducirse en el autocultivo de interior: es un sistema barato, la tierra perdona mucho cuando se trata de falta o exceso de
abono y no hay necesidad de complicarse midiendo el PH del agua abonada, ya que la tierra lo equilibrará por ti.

Little Lebowski.

 

Es bastante fácil para un cultivador novato cogerle el punto al momento de riego de las plantas; si la maceta pesa poco, ya es hora de regar, y si la maceta pesa mucho, espera un par de días. ¡No hace falta ser científico! Las plantas son muy buenas mostrando cuando tienen hambre o, en caso contrario, si las estamos alimentando demasiado a menudo y asesinándolas con nuestros cuidados. Saber cuándo y cómo hay que trasplantar una planta puede parecer difícil y confuso pero, una vez entiendes porqué debes hacerlo, todo empieza a cobrar sentido.

 

ES UNA BUENA IDEA COLOCAR UNA PEQUEÑA CAPA DE BOLITAS DE ARCILLA EXPANDIDA EN EL FONDO DE LA MACETA ANTES DE AÑADIR LA TIERRA.

 

¿Por qué trasplantar?

Si eres un principiante podrías preguntarte ¿por qué no me ahorro todo el
trabajo del trasplante y planto directamente en la maceta definitiva? En teoría es posible hacerlo, especialmente si sólo quieres cultivar plantas pequeñas o estás sembrando variedades autoflorecientes
que empezarán a florecer tras un par de semanas de crecimiento.

Merece la pena mencionar en este punto que debes evitar trasplantar las plantas que están floreciendo. Cuando una planta florece debe dedicar toda la energía disponible a producir flores, no raíces o nuevas hojas. Su sistema radicular –sus cimientos- debería estar ya establecido cuando decidas pasar a floración.

Sembrar una planta muy pequeña en una maceta muy grande ralentizará su crecimiento por dos razones: Primero, tendrá que enfocar su energía en producir raíces para ocupar el espacio disponible en la maceta, en lugar de enfocarla hacia arriba para producir hojas y ramas, por lo que la planta perderá el tiempo creciendo hacia abajo en lugar de hacia arriba. Cuando riegas una maceta grande en la que crece una planta pequeña, el sustrato permanecerá mojado durante largo tiempo. Esto sucede porque no hay suficientes raíces en la maceta para absorber todo el agua y los nutrientes. El medio saturado
contiene menos oxígeno, lo que aún ralentiza más el crecimiento.

 

La clave para lograr un crecimiento rápido en el ciclo vegetativo es empezar con un contenedor pequeño, estimulando a la planta para que lo llene de raíces tan rápido como sea posible para, a continuación, trasplantarla al siguiente tamaño de maceta antes de que las raíces se queden sin espacio. Cuando las raíces han llenado completamente la maceta empiezan a apretarse unas contra otras, de tal modo que la cantidad de oxígeno disponible en la zona radicular desciende, la planta básicamente deja de crecer. Una reducción en el ritmo de crecimiento es una de las primeras indicaciones de que necesitas trasplantar a una maceta más grande.

El segundo síntoma suele ser el amarillamiento de las hojas. La mayoría de los cultivadores entiende que las hojas amarillas son un síntoma de falta de alimento y aumentan la dosis de nutrientes
en el siguiente riego. En casi todos los casos esto es correcto. Sin embargo, cuando las raíces se han quedado sin espacio, lo que sucede es que no pueden crecer más y el sistema radicular está luchando para mantener el crecimiento existente. Se puede corregir con abonados más frecuentes, pero es más fácil trasplantar a un contenedor mayor.

 

 

¿Cuándo trasplanto?

A la hora de trasplantar, el tamaño de la maceta a escoger dependerá de cuántas veces quieras replantar a lo largo del ciclo de cultivo, con qué edad quieras florecer la planta y qué tamaño final quieres que alcance. Para un ciclo de cultivo normal, de unas doce semanas, probablemente no quieras trasplantar más de dos o tres veces.

trasplante: poner el pan de enraizamiento o germinación en una maceta pequeña de 10 a 15 centímetros –algunos cultivadores incluso siembran las semillas directamente en estas macetas, colocando una bolsa de plástico sobre ellas para que haga de miniinvernadero-.

trasplante: una vez que las raíces de las jóvenes plantas han llenado la maceta inicial, pueden pasar al siguiente tamaño: macetas de entre 3 y 11 litros (para muchos cultivadores esta será la maceta final en la que florecerán las plantas).

trasplante y final: si estás cultivando plantas más grandes y quieres que acaben en un recipiente mayor, querrás hacer un tercer trasplante. Deja que llenen el nuevo contenedor antes de pasarlas a florecer.

Recuerda que, para obtener el máximo de una maceta, necesitamos que las raíces la llenen completamente antes de pasarlas a floración. De otro modo, sólo estás desperdiciando sustrato. Con qué tamaño vas a florecer las plantas es uno de los factores más importantes a la hora de decidir el volumen final de la maceta y cuántas veces necesitarás trasplantar.

Obviamente cada cultivador intenta lograr la máxima cosecha, pero debes decidir si quieres obtener esa cosecha cultivando muchas plantas y pasándolas a florecer pronto.

–lo que las mantendrá pequeñas-, o si prefieres buscar mayor producción por cada planta. Si optas por lo segundo necesitarás una fase vegetativa más larga y mayores macetas. Piensa en la fase vegetativa como el tiempo en el que se construyen los cimientos del cultivo ya que, una vez pasas al fotoperiodo de 12 horas
para florecer las plantas, se dedicarán a estirarse y prácticamente dejarán de crecer raíces y hojas, dirigiendo toda su energía a la producción de flores. El tamaño de las flores que produzcan será proporcional a los cimientos construidos durante toda la fase vegetativa.

 

CUANDO LAS RAÍCES HAN LLENADO COMPLETAMENTE LA MACETA EMPIEZAN A APRETARSE UNAS CONTRA OTRAS, DE TAL MODO QUE LA CANTIDAD DE OXÍGENO DISPONIBLE EN LA ZONA RADICULAR DESCIENDE, LA PLANTA BÁSICAMENTE DEJA DE CRECER.

¿En qué macetas planto?

Al contrario que las tiendas de jardinería, tu growshop no tendrá macetas metálicas o cerámicas. Esto se debe a que esos materiales liberan sustancias cuando permanecen húmedos que podrían alterar el equilibrio de nutrientes en el sustrato. Además suelen drenar bastante mal –especialmente los contenedores de cerámica- lo que deja las plantas encharcadas y reduce el crecimiento. Para obtener los mejores resultados es más seguro usar macetas de plástico.

Cuando visites un growshop te encontrarás con una gran variedad de macetas plásticas de distintos tamaños,
formas y colores (las más económicas suelen ser las negras). La decisión entre macetas redondas o cuadradas es, sobre todo, una cuestión de preferencias personales (y de lo que tengan disponible en el momento).

 

Las macetas cuadradas ocupan el espacio más eficientemente ya que pueden pegarse unas a otras sin malgastar espacio. Si buscas macetas bastante grandes –de más de 18 litros- sólo suelen estar disponibles las redondas.

Una aparición relativamente reciente son las macetas que podan las raíces por medio del aire. Están diseñadas para aumentar la masa radicular de las plantas, resultando un crecimiento vegetativo más rápido y, en último término, plantas con mayor producción. Estas macetas tienen las paredes perforadas
con agujeros que exponen al aire las puntas de las raíces en cuanto llegan al lateral de la maceta.

 

En una maceta normal la raíz comienza a rodear la pared pero, en un contenedor de poda con aire este proceso se detiene, provocando que de la raíz broten raíces secundarias que, cuando llegan a la pared del contenedor, son también podadas por la exposición a la luz y brotan sus propias raíces secundarias. De este modo se crea una mayor masa de raíces, lo que significa una mayor absorción de nutrientes y un crecimiento más rápido.

Los sistemas de poda al aire, inspirados en su mayoría por el famoso Air-Pot, están disponibles con pequeñas variaciones, cada una con sus ventajas y sus inconvenientes. Estas macetas suelen venir embaladas en plano, por lo que son fáciles de trasportar, aunque necesitan ser montadas antes de utilizarlas. Un buen equilibrio lo ofrecen las macetas de poda al aire que tienen la forma de una maceta circular con ranuras cortadas en los lados, como las que ofrece Basta de Lobby en Argentina. Pueden ser apiladas como las macetas redondas
normales y realmente funcionan tan bien como el resto de macetas de poda al aire. De nuevo, todo es una
cuestión de preferencias personales y experimentación.

Una cosa a tener en cuenta con todas las macetas de poda al aire es que el sustrato tiende a secarse más rápidamente de lo que lo haría en una maceta de paredes cerradas, por la mayor exposición al aire. Junta esto con el hecho de que –si las macetas de poda al aire están haciendo bien su trabajo- habrá una mayor cantidad de raíces en el contenedor (aumentando la absorción) y te encontrarás teniendo que regar tus
plantas más a menudo.

 

¿Cómo trasplanto?

Lo primero que hay que hacer cuando trasplantas una maceta es asegurarte de que la maceta drena bien. El mal drenaje provocará que el sustrato permanezca saturado de agua; esto reduce la cantidad de oxígeno disponible en la zona radicular, lo que a su vez ralentiza el crecimiento. El agua necesita una salida.
La mayoría de las macetas disponibles en los growshops vienen con varios agujeros de drenaje en el fondo.

Nota: Es una buena idea colocar una pequeña capa de bolitas de arcilla expandida en el fondo de la maceta
antes de añadir la tierra. Esto ofrece una capacidad mayor de drenaje y evita que la tierra del fondo de la maceta repose en el agua que drena y se sature de humedad.

A continuación, saca la planta de la maceta actual deslizándola con cuidado y tomando precauciones para no dañar las raíces. Si has dejado la planta en la maceta durante algo más de lo recomendable o si estás trasplantando una planta madre que lleva mucho tiempo en el mismo tiesto, puede que tengas que aflojar un poco las raíces.

Si las raíces no se aflojan podrían seguir creciendo alrededor en lugar de ocupar el nuevo sustrato, lo que ralentizaría el crecimiento. La tierra nueva debe colocarse en la maceta encima de la capa de bolitas
de arcilla. A continuación, haz un agujero, con tu mano o una pala, para la planta. Si usas un inóculo para la tierra, como gránulos de micorrizas, añade una buena capa en el agujero antes de poner la planta. La planta se coloca en el agujero y se añade más tierra alrededor, hasta que la maceta esté llena hasta el borde. Luego puedes apelmazar algo la tierra para asegurar la planta en su lugar.

La parte superior del sustrato quedará alrededor de un centímetro por debajo del borde del contenedor.
Da a la planta un riego suave y deja que se asiente en su nueva casa. Replantar provoca un cierto estrés por lo que es bueno darle una pequeña dosis de algún antiestrés, como un estimulador con vitaminas o nitrógeno
aplicado foliarmente o en el riego.

¡Trabajo hecho!

Fuente: Revista Soft Secrets

 

 

 

 

 

 

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