Cannabis, Ciencia, Medicinal, Salud

¿Qué es el Delta-8?

El Delta-8-THC es un cannabinoide minoritario secretado por las plantas de cannabis en sus tricomas glandulares, lo que comúnmente recibe el nombre de resina.

La síntesis parcial de este compuesto fue conseguida por vez primera en 1941 por Roger Adams (Universidad de Illinois), lo que inició una serie de estudios sobre una molécula que resultaba curiosa por su gran similitud a la de otra mucho más conocida, el Delta-9-THC.

No en vano, sus fórmulas son prácticamente idénticas, aunque el Delta-8-THC está empezando a cobrar importancia debido a sus particulares propiedades y efectos secundarios.

Que son sensiblemente distintos a los del THC y, en muchas ocasiones, más convenientes para las personas usuarias tanto de cannabis medicinal como recreativo.

¿Son Delta-8-THC y Delta-9-THC lo mismo?

Sin lugar a dudas, si preguntáramos a los usuarios y usuarias de cannabis de todo el mundo cuál es el compuesto más conocido de entre los más de 480 que han sido identificados en la planta, la mayoría respondería lo mismo: el THC o tetrahidrocannabinol.

Pero, ¿a qué nos referimos al hablar de THC? Pues en un 99’9% de los casos, nos estamos refiriendo al Delta-9-THC, la principal sustancia psicoactiva producida por el cannabis.

 ¿Qué diferencia hay entre Delta-8-THC y Delta-9-THC?

Estos dos compuestos tienen una fórmula prácticamente idéntica, con moléculas formadas por átomos de carbono, hidrógeno y oxígeno.

Aunque la posición de un doble enlace (el que, precisamente, les da el nombre de “delta”) es distinta; mientras que en el THC este doble enlace está situado en la novena cadena de carbono, en el caso del Delta-8-THC lo hace en la octava cadena; esa es la única diferencia que presentan a nivel molecular.

Este pequeño cambio en la estructura de la molécula hace que los efectos en los receptores endocannabinoides (CB1 y CB2) de nuestro organismo de uno y otro compuesto sean bastante distintos.

Detalles importantes

Parece que el Delta-8-THC es mucho más estable que el THC, que tiende a degradarse en CBN (y también en Delta-8-THC en pequeñas cantidades) rápidamente.

Muy al contrario, en los estudios realizados se ha observado cómo el Delta-8-THC puede aguantar meses sin sufrir ningún tipo de degradación (con el tiempo, también se convertirá en CBN) y conservando sus propiedades intactas, lo que a nivel medicinal supone una gran ventaja.

Sin embargo, también está demostrado que la potencia del Delta-8-THC es mucho menor que la del THC, apenas la mitad a lo sumo, y además es producido por la planta en cantidades mucho menores que el THC.

Propiedades y efectos del Delta-8-THC

Como acabamos de comentar, y pese a tener una fórmula y estructura casi idénticas, los efectos del Delta-8-THC no son iguales que los del THC.

Uno de los aspectos más importantes es la psicoactividad, similar en ambos casos aunque, como hemos comentado, se estima que la potencia del Delta-8-THC sería la mitad que la del THC.

No obstante, el primero presenta una característica que puede ser decisiva para muchos usuarios; no causa los síntomas de ansiedad comunmente asociados al THC, lo que supone una gran ventaja de cara a todo tipo de uso que se le pueda dar.

Además, ya sabemos que la “vida útil” del Delta-8-THC es bastante superior a la del THC, pudiendo conservarse durante mucho más tiempo con sus propiedades intactas y sin que el paciente o conssumidor tenga que preocuparse por no conseguir el efecto deseado debido a la degradación del compuesto.

Otra característica que merece la pena resaltar de este cannabinoide es su eficacia a la hora de incrementar el apetito en la persona usuaria, algo muy importante a nivel medicinal en casos donde debe éste debe ser estimulado de manera externa.

Un último aspecto a destacar es la tolerancia que el cuerpo desarrolla ante los efectos de estas sustancias.

Más del thc…

Al administrar cualquiera de los dos tipos de THC de los que estamos hablando, la actividad de determinados receptores cannabinoides de nuestro organismo (CB1) se ve alterada.

De manera que nuestro propio organismo se prepara para la siguiente dosis reduciendo el impacto de esta sustancia.

De esta forma, cuanto más THC y más a menudo se tome, más rápido se desarrolla dicha tolerancia, por lo que antes será necesario un aumento en la dosis para conseguir los mismos efectos que antes.

Los estudios nos dicen que la tolerancia al Delta-8-THC se produce de manera más rápida que con el THC, por lo que si se utiliza el primero antes deberá modificarse la cantidad o frecuencia de la dosis administrada.

Por contra, este hecho también implica que, al dejar de consumir Delta-8-THC, se pierde la tolerancia adquirida durante su uso de manera más rápida que en el caso del THC, algo que también debe tenerse en cuenta.

A nivel medicinal, el Delta-8-THC presenta ciertas ventajas frente al Delta-9-THC que merece la pena estudiar en profundidad…

¿Cómo se produce?

Lamentablemente, la cantidad de Delta-8-THC producida de manera natural por la planta de cannabis es casi ínfima y como subproducto de la producción de THC.

Sobre todo si la comparamos con la de otros cannabinoides como el THC o el CBD, la diferencia puede llegar a ser de 30 a 1. Pero entonces…

¿Cómo consiguen las empresas producirlo?

Se sabe que los cogollos de cannabis que han sido curados (almacenados durante largo tiempo en contacto aunque sea mínimo con el aire) tienen una cantidad mayor de Delta-8-THC que recién cosechados, aunque de nuevo la cantidad total encontrada es mínima.

No obstante, algunas empresas utilizan el curado junto a la luz ultravioleta para conseguir una cantidad sensiblemente mayor de este cannabinoide.

Otra manera de conseguirlo en a partir de THC, en este caso usando un aparato de destilación rotatorio.

Primero se aíslan las moléculas de Delta-9-THC, que luego se convierten en Delta-8-THC añadiendo un ácido de silicato de alúmina y calor.

Por supuesto, son procesos complicados y para los que se necesita tanto formación como equipo de laboratorio profesional.

¿Es legal?

La situación legal del Delta-8-THC es complicada; si bien podría considerarse ilegal pues no deja de ser un producto de la planta de cannabis (ilegal en muchos países debido a su alto contenido en THC).

No es menos cierto que en muchas legislaciones sólo se habla de Delta-9-THC como “sustancia prohibida”.

Esto hace que el Delta-8-THC quede en una especie de zona gris en la que su legalidad o ilegalidad acaba dependiendo de la interpetación que hagan los juristas de las leyes.

En EEUU algunos estados tienen leyes específicas para prohibirlo, pero en muchos otros esta ley no existe y, como decimos, todo queda sujeto a la interpretación de jueces y fiscales.

El futuro del Delta-8-THC

A nivel terapéutico, el Delta-8-THC se presenta como una excelente alternativa al THC, especialmente en aquellos lugares donde puede usarse el primero sin tener ningún problema legal.

El número de reportes por parte de pacientes que utilizan esta sustancia es cada vez mayor, al igual que la cantidad de estudios realizados sobre ella.

Estamos dando los primeros pasos en cuanto a investigación sobre aplicaciones de este interesante cannabinoide, por lo que es de suponer que durante los próximos años volveremos a oír hablar de él.

De momento, existen prometedores estudios que nos hablan del Delta-8-THC como una efectiva arma para luchar contra la ansiedad, el dolor y la inflamación, las náuseas o para mejorar el apetito.

Sin duda, la investigación sobre este compuesto continuará y en poco tiempo podremos saber mucho más sobre sus propiedades y efectos.

Fuente: alchimia